La Provincia

CANDELA HABRÍA SIDO ASESINADA POR UNA VENGANZA

A partir de la detención, ocurrida ayer, del sexto sospechoso por el secuestro y homicidio de Candela Rodríguez , se refuerza la hipótesis de que el móvil del asesinato fue una venganza contra la madre de la niña de 11 años. Esta presunción se fundó en las declaraciones de un testigo de identidad reservada que afirmó ante la Justicia que el imputado, un vendedor de drogas que vive a dos cuadras de la casa de la víctima, habría cometido el crimen porque «tenía problemas con la familia de Candela «.
Otra fuente, cercana a esa familia, manifestó que la banda de delincuentes que el 22 del mes pasado secuestró a Candela a la vuelta de su casa, en Hurlingham, está integrada por al menos un policía bonaerense que tiene un hermano vinculado con el tráfico de drogas en San Martín y que era conocido de la chica y de su madre.
La información coincide con los datos aportados por funcionarios nacionales que colaboran con la pesquisa.
Fuentes de la investigación identificaron al sexto detenido como Hugo Bermúdez Rodríguez, de 53 años, con antecedentes penales por robo calificado y piratería del asfalto. Aunque el testigo de identidad reservada afirmó que Bermúdez Rodríguez era «transa» (vendedor de drogas).
En su declaración, el testigo afirmó que «en el barrio se comenta que Hugo fue quien la mató, que a él se le fue la mano».
La hipótesis que apunta a la participación policial en el secuestro y asesinato de Candela fue expuesta ayer por el ministro de Justicia y Seguridad bonaerense, Ricardo Casal. En una reunión formal con diputados provinciales, el funcionario dijo que el posible «vínculo» de policías con delincuentes era una de las pistas que se analizaban en la investigación del homicidio de la niña.
Anoche, al mismo tiempo que el fiscal de Morón, Marcelo Tavolaro, indagaba a los cinco primeros detenidos por el homicidio, la policía allanaba la casa de Bermúdez, situada a dos cuadras de la vivienda de la familia de Candela, en Hurlingham.
Según informaron fuentes de la investigación, en la casa del acusado se habrían hallado elementos que lo vincularían con el homicidio y que probarían que el asesinato de Candela habría sido una venganza contra la madre de la niña, supuestamente por una deuda impaga.
Esa venganza habría comenzado a pergeñarse hace varios meses y se concretó el 22 de agosto pasado, cuando al menos tres personas, a las que la víctima conocía, invitaron a Candela a subir a un automóvil en la esquina de Coraceros y Bustamante.
Ese día, horas después de que Candela salió de su casa, su madre habría recibido la primera llamada extorsiva, en la que un hombre le informaba que tenía a Candela y que reuniera una determinada suma de dinero.
Debido a que no podía reunir el monto que los secuestradores le exigían, la madre de Candela decidió realizar un intento desesperado por recuperar a su hija y comenzó con una cadena a través de la red social Facebook. Esa primera llamada nunca fue registrada por la policía debido a que hasta ese momento no había denuncia. Al día siguiente, la madre de Candela recibió otra comunicación telefónica. Era la prueba de vida que entregaron los secuestradores.
Una víctima que estaba cautiva y privada de su libertad, una llamada en la que se pedía rescate y otra comunicación en la que se ofreció una prueba de vida. Los tres presupuestos para considerar que un hecho era un secuestro extorsivo. Además, cinco días después de la desaparición de Candela, el fiscal Tavolaro afirmó que investigaban el caso como si se tratara de un secuestro extorsivo.
Al fundar los pedidos de captura contra los imputados, que presentó ante el juez de Garantías Alfredo Meade, el representante del Ministerio Público sostuvo que «un grupo indeterminado de personas, en un número superior a tres cuanto menos, conforme a lo previamente acordado y roles pergeñados, se apoderaron de la niña».
Para el fiscal, «por lo menos un hombre y una mujer prestaron la colaboración necesaria, conforme a una decisión previa en común, aportando parte de los lugares donde se alojó la niña, esto es fincas de Charrúas 1081 y Kiernan 992».

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