Pirulo

“ES UN MENSAJE PARA LA CLASE DIRIGENTE”

A las 6 en punto, Sergio Massa bajó de una camioneta negra frente al edificio de la Escuela de Gobierno que el Frente Renovador tiene en Rodríguez Peña y Rivadavia. Abrazado a su mujer Malena Galmarini, empezó a caminar los 50 metros que lo separaban de la Plaza del Congreso con un paraguas azul que los cubría a los dos.

Sobre la vereda lo esperaba un grupo de dirigentes, militantes y colaboradores. Todos ellos formaron una compacta columna que se sumó a las miles de personas que ya caminaban por la avenida Rivadavia rumbo a la Avenida de Mayo primero y a la Plaza de Mayo después.

El candidato presidencial cumplió con la consigna de la convocatoria y no llevó ninguna identificación partidaria. También se negó a dar declaraciones a los periodistas que se acercaron. “Es una marcha de silencio”, fue su argumento.

A su derecha caminaba su mujer Malena. A su izquierda, vestida con un piloto de plástico verde, la diputada nacional Graciela Camaño. Detrás lo seguían dos dirigentes porteñas de su partido: la evangelista Cynthia Hotton y la especialista en Seguridad Florencia Arietto. Media hora antes, los diputados del Frente Renovador habían partido desde la Escuela de Gobierno de Rodríguez Peña con Darío Giustozzi, Héctor Daer y Mirta Tundis a la cabeza.

Massa y su grupo caminaron por medio de la avenida Rivadavia al paso lento que marcaba la marea humana que se dirigía hacia la Plaza de Mayo. Después de 50 minutos, apenas habían avanzado dos cuadras. Unos metros antes del giro para tomar Avenida de Mayo, el líder del Frente Renovador se acercó a la vereda y dobló en la esquina de Rivadavia y Paraná.

“Yo estoy para seguir hasta Plaza de Mayo”, le dijo su mujer. Pero él decidió retirarse: ya había cumplido su objetivo.

Durante la marcha, Massa se negó a realizar declaraciones. Pero una vez que los manifestantes empezaron a desconcentrarse, aceptó hacer su primer análisis de la movilización en diálogo con Infobae.

-¿Qué impresión te dejó la marcha?

-Me conmovió la voluntad de la gente bajo la lluvia, después de las amenazas de que podía haber incidente y a pesar de las provocaciones. Me conmovió su voluntad de dejar un mensaje claro de que no quiere vivir en una Argentina con impunidad.

-A partir de ahora, ¿cómo sigue el pedido de esclarecimiento del caso Nisman? ¿Qué va a hacer la oposición?

-En la marcha mucha gente lo que me planteaba era: “Unánse para frenarlos”. Más allá de lo electoral, me parece que tenemos que tener la inteligencia para consolidar los límites que en las elecciones legislativas de 2013 marcó la gente.

-¿La marcha es un mensaje para el Gobierno? ¿Para la clase política en su conjunto? ¿Para la Justicia?

-Este es un mensaje para toda la clase dirigente de la Argentina. Pero también es un mensaje de la Argentina al mundo. Es un mensaje del pueblo argentino de que no quiere dirigentes que toleren la impunidad y un mensaje al mundo para decir que no está dispuesto a convivir con la impunidad.

-¿Esta marcha es una bisagra?

-A mí no me gusta hablar de bisagras. Creo que es uno de los hechos sociales más trascendentes de los últimos años de la democracia.

-¿Imaginás que el Gobierno va cambiar el rumbo o se mantendrá en sus políticas?

-Ojalá que el Gobierno entienda que no es un sector de la política, sino toda la sociedad la que reclama cambios.

-En la marcha no quisiste hacer declaraciones, ¿por qué?

-Me pareció que esta era la marcha de la gente. Pretender sacar ventaja política o politizar la marcha era un error garrafal. Esta era una demostración que la sociedad argentina les hacía a todos. Pretender ocupar un rol central cuando lo que tiene que hacer es acompañar a la sociedad me parecía que era un error.

-¿Hubo algún contacto con el resto de la oposición por esta marcha?

-Nosotros tenemos un nivel de diálogo casi permanente con dirigentes de distintos sectores, pero no hay que usar la marcha en la política. Hay que usar la marcha para cambiar la historia argentina.

-¿Cuál debería ser ese cambio?

-Construir una matriz que termine con la idea de impunidad en la Argentina. Construir una matriz jurídica que le dé a la Argentina certezas en materia de Justicia. Construir un sistema que tenga la capacidad de romper con la inercia de que en la Argentina muere gente y no pasa nada.

-Esta semana aparecieron dos testigos que sembraron dudas sobre las pericias que se realizaron en el departamento de Nisman. ¿Es confiable la investigación?

-Creo que los testimonios ponen un manto de sospecha sobre la investigación. Creo que es clave por su expertise en materia de investigación el rol de la familia como querellante (NdR: se refiere a la ex mujer de Nisman, la jueza Sandra Arroyo Salgado). Es clave respaldar su rol de querellante. Vamos a respaldar el trabajo que pueda servir para que no haya impunidad.

-El kirchnerismo dijo que va a citar al fiscal Gerardo Pollicita para que exponga en el Congreso su pedido de imputar a la Presidente. ¿El Frente Renovador va a acompañar el pedido?

-No. Hubiese sido bueno que el que tuviese oportunidad de explicar la imputación fuera Nisman.

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