SCIOLI Y MACRI, CON SEÑALES DE DIÁLOGO Y CONSENSO

Un año atrás, Daniel Scioli y Mauricio Macri desataban la tormenta política del verano por un partido de fútbol, frente a la playa de Mar del Plata, veinticuatro horas después de la operación de Cristina. Ayer, en el amanecer del año electoral y en el que se jugará la suerte del proyecto reeleccionista de la Presidenta, volvieron a mostrarse juntos pero no se produjo ninguna tormenta: se reunieron para inaugurar una planta para reciclar residuos, el 10 por ciento de la basura que genera la Ciudad. Caminaron a la par, se sacaron decenas de fotos y hablaron el mismo idioma: dijeron que se van a reunir las veces que haga falta para encarar la solución de problemas como el de la basura, resaltaron palabras tales como “consenso”, “diálogo” y “acuerdo” y se negaron a atribuirle alguna connotación política al encuentro.
Es imposible no hacerla, sin embargo. En la Casa Rosada ignoraron lo que ocurría en la planta del Ceamse de San Martín pero es una foto que no provoca más que urticaria . Ambos protagonistas trabajan para sentarse en el sillón de Cristina Kirchner y debaten internamente qué hacer este año en la excursión previa, las legislativas que marcarán la nueva composición del Congreso.
No hacen nada, o casi nada, sin pensar en el objetivo 2015. Uno en el partido que más se opuso a la Casa Rosada, el otro alineado en el esquema oficialista desde el primer minuto del 25 de mayo de 2003. No son tan distintos. Los kirchneristas más ortodoxos han dicho más de una vez que podrían terminar bajo un mismo paraguas. Ellos lo niegan, pero los dos ven en retirada a la Presidenta y buscan sacar rédito de esa debilidad. Adictos a las encuestas, sus asesores bociferaban que la foto de ayer no tiene contra. Es lo que la población demanda de los políticos, razonan.
Dijo Scioli: “Me hablaban de la superficialidad de esta foto… acá está la planta. Estamos encarando una agenda de soluciones con espíritu constructivo. No le den otro tipo de lectura que el del sentido común. Nos vamos a juntar las veces que sea necesario. Es un punto de integración, no de división.
A la gente no le importa si es de un partido o de otro el que le soluciona los problemas . Vamos a hacer todo lo que sea de interés para la gente sin especulaciones de si yo me junto con uno o con otro”.
Dijo Macri: “Estamos dando un paso muy trascendente porque dejamos de pagar por enterrar y empezamos a pagar por el tratamiento de los residuos y esto significa un cambio de paradigma que nos llena de satisfacción. Espero que estas iniciativas se sigan haciendo y podamos seguir trabajando con el gobernador. Hay un compromiso específico con la provincia a favor de políticas sustentables. Estamos demostrando que se puede”.
El paso frente a un paredón recién revocado, en la puerta de la nueva planta del Ceamse, mientras charlaban de los beneficios del emprendimiento, le hizo recordar a Scioli que, pese a su intento por limitar el acto a una inauguración, detrás de todo acontecimiento hay una oportunidad de hacer campaña. “A este lo vamos a pintar de naranja”, dijo entre risas. El jefe de Gobierno, otro que no da puntada sin hilo, replicó: “Si ustedes ponen la plata, lo pintamos del color que vos quieras”.
Un rato más tarde, en el final de la recorrida por el predio, los dos quedaron frente a la máquina que transporta los residuos para tratamientos biológicos. “¿A ver quién la enciende?”, preguntó un operario. La máquina tenía botones de diferentes colores. “Daniel, vos el naranja, eh”, le dijo Alberto Pérez, su jefe de Gabinete. Los ministros del PRO, Diego Santilli y Emilio Monzó, también viejos conocidos de Scioli, siguieron la broma: “Vos, Mauricio, el amarillo”.
Macri y Scioli habían estado reunidos antes de la actividad en una sala contigua. Juran que no hablaron ni una palabra de otra cosa que no fuera del reciclado. “Bueno, en realidad, Daniel me dijo que mañana anuncia que se va del kirchnerismo”, dijo Macri cuando se iba, festivo. A Scioli esos chistes no le causan ninguna gracia.






