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JUZGAN EN SAN ISIDRO A ACUSADO DE VIOLAR A MÁS DE 20 MUJERES

Desde ésta mañana comenzó a ser juzgado ante el Tribunal Oral en lo Criminal 5  de San Isidro, Marcelo Angel Fasano, de 37 años, alias “Anguila» quien está acusado de haber cometido 21 violaciones en la zona norte del conurbano y en la Capital.  El video, es material exclusivo de www.zonanortedigital.com, que tuvo acceso a la sala de audiencias en el momento que los jueces le formulaban al acusado preguntas de rigor.

En éste primer debate, el juicio será por cinco casos ocurridos hace más de diez años. Y a partir del mes que viene será llevado ante la Justicia porteña por otros 16 abusos cometidos entre 1995 y 2001, y a partir de 2007 hasta 2009. Al ser arrestado en su casa de la localidad de Garín, en setiembre de 2009, los investigadores se llevaron una gran sorpresa: Fasano, además de tener 8 hijos, vivía en pareja con una mujer policía de la Bonaerense, que entonces estaba embarazada . El primer juicio contra el denominado “sátiro de la bombacha” será por cinco violaciones cometidas entre noviembre de 1998 y abril de 1999, dos de éstas sufridas por una misma víctima, con apenas diez días de diferencia entre sí .

El 9 de noviembre de 1998, entró en un departamento de la calle 25 de Mayo de la localidad de San Fernando. Trepó más de cuatro metros hasta que logró llegar al primer piso y meterse. La dueña estaba durmiendo y se despertó con un arma en la cabeza . “Yo no soy un asesino ni un violador”, le dijo y sacó a la mujer de la cama, le ató las manos por la espalda y le ordenó ponerse boca abajo. La víctima fue obligada a cambiarse la ropa interior, el asaltante le tapó el rostro con una bata y la violó, para luego escapar con 700 pesos, anillos de oro y una cámara de fotos. Diez días más tarde, el abusador regresó y volvió a atacar en ese mismo escenario.

 El violador actuaba siempre de la misma manera: trepaba paredes o árboles y elegía robar en departamentos en los que vivieran mujeres solas y se abalanzaba sobre ellas mientras dormían, las ataba de pies y manos, las golpeaba y las violaba. Pero además,  tenía una marca obsesiva que perturbaba a los investigadores. Antes de abusarlas, forzaba a sus víctimas a cambiarse la ropa interior, muchas veces una bombacha roja que él mismo llevaba .

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